martes 27 de octubre de 2009

Susurros del pasado, el presente y el futuro

Oh, sí, sí, querido lector, lo sé. Sé que no dejarás de preguntarte qué es lo que esconde el ligero y misterioso velo que cubre este no menos misterioso título; sé que por tu cabeza quizá estén cruzando diferentes y variadas hipótesis que puedan responder a esa pregunta, y sé también que lo que deseas es saber de una vez por todas dicha respuesta oculta tras el velo, y que puedes conocer con tan solo descorrer la satinada tela que se mueve, susurra y te invita a acariciarla. Hazlo sin demora, pues; hazlo, que las palabras del título ya asoman sus curiosas letras para tratar de atisvar al otro lado del velo; hazlo, que los espacios entre ellas se abren como flores en primavera buscando ayudar a sus gentiles compañeras a apartar definitivamente la nebulosa capa de misterio que les impide ser libres para expresarse...

Bueno, ahora ya en serio (perdón por lo que he escrito arriba, pero... me ha pasado por la cabeza y tenía que plasmarlo). En esta entrada quiero hacerte llegar dos pequeños artículos sobre mí que han sido publicados en dos periódicos diferentes: el primero es una entrevista que apareció ayer en el diario “El Correo” de La Rioja, y el segundo es una pequeña noticia que vio la luz gracias a “Aspaim Cantabria” el pasado 6 de Agosto. Creo que son dos artículos que reflejan a la perfección el tema que es la base de este blog, y que como muy bien sabrás, se refiere a las dificultades y experiencias que día a día tiene que enfrentar una persona ciega.

Me hicieron la entrevista hace más de un mes, y finalmente ayer fue publicada. En ella, recreo brevemente mi infancia, relato algo más pormenorizadamente mi presente y dejo entrever mi futuro. Resume por tanto bastante bien mi corta vida, pero como digo, es solo un resumen, aunque no por ello deja de ser interesante y verídico. Antes de que la leas
aquí
y
aquí
(no sé por qué está en dos partes), tengo que informarte de que hay un dato que me gustaría modificar (no cambia en nada el transcurso de la entrevista, pero quiero mencionarlo). En esta entrevista me preguntaron por el lugar al que me gustaría desplazarme para realizar mis estudios universitarios, y yo di una respuesta, pero ciertamente, tengo que decirte que como todo en la vida, he cambiado de opinión (ya descubrirás, si sigue adelante, lo que tengo... tenemos... en mente). Y con esto, sólo me queda desearte que la disfrutes, que la leas con detenimiento, que reflexiones sobre ella si lo crees oportuno y que dejes un comentario en esta entrada expresando tu opinión o lo que tú creas conveniente.

La causa de la redacción y posterior publicación del segundo artículo fue la visita del delegado de la Xunta de Galicia, Manuel core, al CRE de Pontevedra durante la celebración de unos cursos de inglés organizados por la ONCE en dicho centro. Creo que ya hablé de estos cursos en otra ocasión, pero por si acaso, te informo de que consisten en tres quincenas (las dos de Julio y la primera de Agosto) y por tanto tres grupos de chicos y chicas afiliados a la ONCE de toda España que se desplazan al CRE de Pontevedra para disfrutar de sesenta horas lectivas de inglés y de numerosas actividades y excursiones. Pues bien, en el curso de Agosto (al que yo tuve la suerte de asistir, y al que también pudieron hacerlo tres jóvenes italianos, que por cierto tengo que hacerle una crítica constructiva a quien redactó el artículo pues el nombre de un chico italiano no está bien escrito), se produjo este notable acontecimiento. El delegado dio un pequeño discurso dando las gracias al director del centro y a todos nosotros, tras lo cual visitó el CRE en compañía de el director y de algunos periodistas que se habían desplazado hasta allí para cubrir el evento. Y así fue cómo aparecen mi nombre y mi fotografía en "Aspaim Cantabria", y si no estoy mal informada, también salí en la televisión contestando a algunas preguntas. Te dejo
aquí
el artículo, y te digo lo de siempre a pesar de resultar repetitiva: ¡disfruta de su lectura y sé libre de dejar un comentario, o dos, o los que desees!


Escrito por Bea

miércoles 21 de octubre de 2009

Aventuras y Desventuras por Madrid

¡Hola falykaiblogueros! Al fin encuentro un ratito para escribiros. Que no, que no, que no me he perdido por Madrid, ni me he quemado la mano cocinando de modo que no pudiera escribir, ni he muerto enterrada bajo una montaña de apuntes atrasados, ni el metro se me ha llevado el bastón en mis clases con el TR (técnico de rehabilitación). Er, bueno, eso último sí…
En fin, en esta entrada me gustaría contaros un poco mis primeras experiencias y opiniones sobre este primer mes en Madrid como estudiante novata de fisioterapia.
Para empezar, me gustaría recalcar algo que me ha llamado muchísimo la atención. Muchas veces en este blog hemos intentado cambiar (o al menos mejorar) esa visión que por lo general las personas no muy cercanas a un invidente, tienen acerca de éstos, de sus prejuicios, de su “menor capacidad”, o incluso “no capacidad” (algo que se conoce con el mal uso del término discapacidad) a la hora de realizar cualquier actividad. Pues bien, durante este mes he advertido que, aquí, en general, los ciudadanos están bastante familiarizados con la forma de dirigirse y tratar a un invidente, de cómo y cuándo le puedes ayudar, etc. Con esto me refiero a que en más de una ocasión he ido por la calle y me ha ofrecido más de una persona ayuda en una distancia de 20 metros. Otra cosa curiosa que no ocurre en cualquier ciudad, es que los conductores de los autobuses suelen comunicar el número de autobús al abrir las puertas del mismo, y por lo tanto no es necesario ir preguntando a cada conductor que para en esa parada, o a la gente que está esperando en ella el número. Además, este transporte público lleva incorporada una voz que va anunciando el nombre de la parada, algo que significa una gran ventaja, ya que no debemos ir preguntando en qué parada nos encontramos durante el trayecto, ni pedirle al conductor (el cual muchas veces se olvida) que nos avise cuando el autobús llegue a la parada que deseamos. Aún así, y como ya he dicho, bien porque el conductor se olvida de avisarnos, o bien porque la voz no funciona o le han bajado el volumen, he de decir que en más de una ocasión, desde que he llegado aquí, me he encontrado al bajar una parada que no era la mía…
En lo que respecta a las actividades del hogar, y a cocinar, la cosa es algo más complicada, pero no imposible. Antes de venirme para Madrid intenté aprender cuanto pude: le pedí a mi madre que me enseñara a planchar, a cocinar algunas cosas, a limpiar la casa, etc. Es algo más difícil, como ya he dicho, porque además los ciegos no aprendemos por imitación de gestos (porque no los vemos, lógicamente), si no que necesitamos que se nos explique, y a poder ser, mientras se nos muestra. Pero de momento tengo que decir que no me está yendo tan mal en el piso que comparto con dos compañeros (ambos también afiliados a la ONCE).
El centro al que asisto para cursar el grado de fisioterapia es la escuela universitaria de fisioterapia de la ONCE, cuya página web, por si tienes curiosidad, puedes visitar
en este enlace
Es un centro bastante adaptado a las necesidades de material específico para los estudiantes invidentes o con resto visual, pero no por ello el nivel es inferior (más bien diría que todo lo contrario).
Y por último, hablaros de dos situaciones bastante recientes, que bueno, ahí están, y pueden servirme como anécdota, porque, sea bueno o sea malo, siempre hay que sacar lo positivo e intentar aprender lo máximo posible de ello (como me enrollo, y que bien ha quedado).
Pues bien, la primera de ellas sucedió el otro día, cuando fui a cenar con dos amigas, también invidentes como yo, a la Vaguada, un centro comercial. Moverse por allí dentro con bastón es ir a la aventura, pero en fin, preguntando llegamos (y además fue divertido perderse). Al llegar, nos acompañaron hasta una mesa y nos indicaron donde estaban las sillas, después se marcharon. Entonces advertí que delante de mi había tres cartas que acababan de dejar. Esperamos a que volvieran a atendernos para que leyeran la carta, y finalmente una mujer lo hizo. Al llegar nos preguntó si ya habíamos decidido, y le comentamos que éramos las tres invidentes y si podía decirnos que había para cenar. Lo gracioso fue cuando terminamos y pedimos la cuenta. El camarero, después de entregarnos el platito (muy bonito él) con la cuenta, se marchó sin decirnos cuánto era. Al principio no supimos que hacer para llamar la atención de éste, pero finalmente se nos ocurrió la idea de levantarnos y esperar de pie con el bastón (mira que tiene poder el bastón blanco), algo que dio bastante buen resultado.
La otra situación, algo menos cómica, fue la que he comentado en la introducción. No era broma cuando decía que el metro se había llevado mi bastón. La cosa sucedió cuando estaba aprendiendo a utilizar este transporte público con el TR, o lo que es lo mismo, el profesor de orientación y movilidad de la ONCE. Esperábamos al metro, y cuando éste llegó seguí las indicaciones que el Tr me dio: “Acércate al metro y localiza la puerta con el bastón; espera a que baje la gente, y ahora ya puedes subir tú”. Pues bien, cuando fui a subir, después de asegurarme de estar frente a la puerta, ésta cerró rápidamente, de modo que el bastón quedó sujeto en ella (medio bastón dentro y la otra media parte era la que yo cogía con la mano). Intenté tirar de él para que saliera, pero al tener el bastón goma por dentro, lo único que conseguía era estirarlo, pero no sacarlo. Mi profesor, junto con el resto de la gente que había en el andén hizo señas al conductor, pero al parecer no miró hacia el espejo retrovisor. El metro arrancó, y finalmente tuve que soltar el bastón. Suena gracioso cuando lo escuchas (y yo soy la primera que no pudo evitar reírse cuando me quedé de ese modo sin bastón) pero, ¿imaginas cómo podrían haberse empeorado las cosas si no hubiera estado mi profesor conmigo?

Escrito por Lara

viernes 18 de septiembre de 2009

De blog en blog

¡Hola de nuevo! ¿Cómo ha ido el verano? Esperamos que hayas disfrutado tanto como lo hemos hecho nosotras o más, si cabe. Sentimos no haber publicado nada en tanto tiempo, pero... ya sabes, el calor, la piscina y la salitre del mar embotan un poco el cerebro y las ideas. En fin, el verano ya se ha acabado, y la monótona rutina está volviendo paulatinamente a controlar nuestras vidas. El caso es que aquí estamos nuevamente con nuevas ideas, nuevas entradas, nuevas ganas y... bueno, eso, nuevas Fal y Kai.
Aprovecho ya que me pongo a escribir de todo y de nada para informarte de que nuestra querida Kai se ha transladado a Madrid para continuar sus estudios. Enhorabuena Lara, y esperemos que aunque ahora seas universitaria saques algo de tiempo para dedicarlo a nuestros ávidos lectores, y para que les cuentes en riguroso directo tus vivencias universitariomadrileñas.

El motivo que me ha llevado a publicar esta entrada ha sido una iniciativa que ha comunicado en clase esta misma mañana mi profesora de Filosofía. No es exactamente una iniciativa porque supongo que se habrá puesto en práctica en otros institutos, pero si no me equivoco es la primera vez que se hace esto en el mío y de las primeras en realizarse en un centro de mi comunidad, La Rioja. El caso es que la profesora nos ha propuesto utilizar un blog como medio para completar las clases. Nos ha dicho que ella irá publicando textos, apuntes, vídeos, etc. Al hilo de los temas filosóficos que vayamos tratando en las diferentes sesiones. Además, nos ha instado a que dejemos todos nuestra huella en el blog cuando lo creamos necesario enviando canciones, páginas web o cualquier cosa que nos parezca interesante y que podamos compartir con ella y con los demás compañeros. Podemos también dejar los ejercicios que queramos para que ella nos los corrija, así como plantearle cualquier tipo de duda relacionada con la filosofía.
A mí, ciertamente, esto me parece una idea a la que se le puede sacar mucho provecho y de la que podemos aprender tanto los alumnos como la profesora. Creo que mejorará bastante la dinámica de las clases y fuera de ellas nos proporcionará mucho material extra que nos va a ser de gran utilidad. Por otra parte, como alumna invidente, pienso que va a ayudarme muchísimo a seguir las clases y a conseguir los apuntes o fotocopias que quiera dar la profesora y que, de no existir este blog, probablemente me sería algo más difícil obtener. No sabes la facilidad que me supondrá poder simplemente entrar en el blogy tener ahí mismo una cantidad enorme de material interesante y necesario para las clases. Además, a la hora de entregarle mis ejercicios a la profesora, considero que nos va a resultar más fácil a las dos: a mí porque únicamente tengo que realizarlos y postearlos en el blog, y a ella porque los puede corregir directamente en el ordenador sin necesidad de tener que pasar por todo el proceso de extraerlos del pendrive que ella me deje para que yo los guarde. Es una verdadera ventaja que las personas ciegas podamos hoy en día acceder a las nuevas tecnologías de una forma muy parecida a la que lo hacen los videntes. Internet, en concreto, me parece una herramienta tremendamente útil con la que podemos disfrutar todos (videntes y no videntes), por supuesto, pero también podemos usarla para aprender y ampliar nuestros conocimientos, como es el caso de este
blog,
que espero que vaya poco a poco progresando y sobre todo me gustaría enormemente que durase en pie hasta Junio o incluso más allá, si esposible. Claro que para eso hará falta la colaboración de todos los alumnos, pero estoy segura de que va a ser muy bien acogido y de que todos vamos a poner nuestro granito de arena para que esta magnífica idea no caiga en saco roto.

Ya sé que quizá esto no os sorprenda a algunos porque a lo mejor habéis estudiado o lo estáis haciendo con herramientas similares a esta, pero a mí me parece algo increíblemente interesante y útil, ya que me va a permitir acceder a la misma información que a mis compañeros, y no sé, siento que voy a poder sacarle mucho partido.

Escrito por bea

domingo 19 de julio de 2009

¡Selectivizada!

Como nos dice Bea en la entrada anterior, en estos últimos meses nos ha sido prácticamente imposible escribir debido a los exámenes de final de curso, y en mi caso, las pruebas de acceso a la universidad, junto con el inicio de las vacaciones (adelanto que Bea y yo nos hemos vuelto a ver). ¡Y parece que fue ayer cuando me sentaba frente al ordenador y escribía aquella entrada que hablaba sobre nuestra forma de estudiar y hacía referencia al inicio del curso...!
A continuación os contaré mi experiencia como estudiante invidente en la selectividad. Espero que os sirva para entender, un poco mejor, nuestra forma de estudiar y hacer exámenes, las dificultades que se nos pueden presentar, y que como todo estudiante, somos capaz de ello.

Martes 9 de junio
¡Primer día! Bueno, diría que hubiera sido un buen primer día de selectividad si, para empezar, no hubiera llegado algo tarde al autobús que salía hacia la universidad de alicante a las 7.30. El viaje ha sido tranquilo, pues a pesar de lo que me esperaba, no estaba nerviosa. Hoy teníamos la prueba de lengua castellana y filosofía (o historia de España), así que hemos estado repasando por encima mientras nos dirigíamos hacia allí. Al llegar hemos tenido que esperar un poco, ya que en el primer día tenemos que buscar nuestras aulas (según la inicial de nuestro apellido), nos explican el funcionamiento de las PAU, etc. Esperando con mis compañeros al inicio del primer examen, han venido para acompañarme al aula donde estaban preparadas todas las adaptaciones necesarias para la realización de las pruebas (portátil prestado por la universidad con el lector de pantallas Jaws, línea braille, etc). A las 9.30 se me ha entregado el examen, el cual venía guardado en un sobre... ¡y a empezar! Hubiera sido un buen primer día de selectividad si en ese momento, al comenzar a escribir, no hubieran empezado los problemas. Al principio, únicamente el cursor del ordenador portátil bajaba solo de línea, dejando en ocasiones palabras a mitad ni siquiera bien separadas por sílabas, de modo que debía estar corrigiendo constantemente éste error, y eliminando las mayúsculas que, al bajar de línea, se establecían solas en el primer carácter de la primera palabra de cada línea. Tras anunciar ésto al vocal que se encontraba en el aula, han llamado al tifloinformático de la ONCE de Alicante, que ha asistido a las pruebas por si surgía algún problema. Una vez resuelto ésto, y reiniciado el examen, el portátil de nuevo ha querido cobrar protagonismo. Esta vez, escribía caracteres que yo no pulsaba en el teclado, o incluso cambiaba el carácter con su correspondencia en el teclado (y no se trataba de una desconfiguración de ésto). Así, por ejemplo, al pulsar el espacio se escribía ^, o las letras se acentuaban sin yo pulsar al acento... Esto significaba tener que ir corrigiendo, a la vez que resolviendo el examen. Al ver que el problema no cesaba, se ha detenido el examen de nuevo y el tifloinformático ha intentado corregirlo, un hecho que al principio parecía haberse logrado. Pero una vez más, el portátil me ha dado a entender que aquel primer examen no tenía que salir nada bien. El lector de pantallas Jaws, que desde el principio ya había estado dando problemas (no reconocía el texto escrito, y anunciaba, en ocasiones, que la línea estaba en blanco, cuando en realidad había texto), pasó de no leer algunas líneas a no leer prácticamente ninguna, de modo que me era imposible leer lo que acababa de escribir, o incluso revisar los caracteres que el portátil cambiaba, como anteriormente he comentado. Lo gracioso, es que en esta ocasión no han detenido el examen, incluso después de comentarle al vocal el problema. En fin, me he puesto nerviosa, me he hartado del examen y lo he entregado sabiendo que lo había escrito muy deprisa, breve, y mal, pero es que la situación no daba para hacerlo mejor. Vamos, ha sido un examen más a ciegas imposible.
Con el retraso del primer examen (al haber tenido que detenerse en varias ocasiones), se ha retrasado mi media hora de descanso, no coincidiendo así con el resto de mis compañeros, y el siguiente examen ha comenzado más tarde. Durante esta media hora, todos los posibles problemas existentes se han resuelto enseguida, y el siguiente examen, filosofía, ha transcurrido con total normalidad. Mi pregunta es, si con lo rápido que se ha solucionado todo en el descanso, no podrían haber detenido el examen y haberlo resuelto todo antes. Una hora más tarde del fin de las pruebas de la mañana, he terminado yo mi segundo examen. Aquella tarde no tenía ninguna prueba más.

Miércoles 10 de junio
Ya más tranquila, los dos exámenes de la mañana (lengua valenciana e historia del arte) han ttranscurrido con total normalidad también. Junto a las cuestiones de la prueba de historia de arte, han adjuntado una descripción breve pero suficiente de las imágenes a las que se referían las cuestiones. Como le puede suceder a cualquier alumno, este examen me lo he inventado todo completamente, desde la primera palabra hasta la última, ya que de los dos ejercicios expuestos no había estudiado ninguno de los dos, pero en fin... cosas que pasan.
Es curiosa la preparación que se ha llevado a cabo con el fin de adaptar todos los exámenes a braille. Me comentaron que dos profesores de las PAU acudieron al CRE de Alicante para reunirse con dos transcriptores, y así ir adaptando todos los exámenes, con la resolución de pequeñas dificultades como las imágenes, cuya solución ha sido adjuntar una descripción de ellas. Una vez transcritos los exámenes, se guardaron cada uno en un sobre, de modo que nadie pudiera leerlos (a pesar de que estaban en braille...), para ser abiertos únicamente una vez anunciado el inicio de la prueba.
Esta tarde tampoco tenía más exámenes. He decidido repasar un poco para las pruebas de mañana, pero sorprendentemente mi madre me ha dicho que dejara de estudiar, y que saliera a dar una vuelta. Así que, ¿no dicen que hay que hacer siempre caso a las madres?

Jueves 11 de junio
Último día. No sé si será porque ya es el tercer día y me he acostumbrado a los nervios, o porque estos dos anteriores he comprobado que las pruebas no han sido de un nivel tan elevado como solemos pensar, pero hoy, incluso le he encontrado su punto “guay” a los exámenes de selectividad. Por la mañana he tenido la prueba de inglés, y después del descanso, latín. El texto expuesto en el primero ha sido bastante sencillo de comprender, y en consecuencia, de responder. El segundo, personalmente, también me ha parecido de un nivel inferior a los que hemos hecho durante el curso en el instituto.
Comida con los compañeros y profesores y después descanso. Han sido unas horas de relax, que nos han servido para olvidarnos de qué hacíamos allí por un rato, y a la vez, para recordarnos que tan solo nos faltaba un examen por hacer.
A las cuatro ha comenzado el examen de griego, el cual, al igual que los dos anteriores, me ha resultado bastante más sencillo que los hechos en el instituto a lo largo de todo el curso. En éste, incluso he terminado sobre una media hora antes del tiempo permitido (90 minutos).
Pero el mejor momento de todos ha sido al salir del aula y pensar “¡final de la selectividad! Que ha tenido su correspondiente celebración con los amigos, por supuesto...

jueves 25 de junio de 2009

Fal y Kai

Antes de empezar con el contenido de la entrada en sí, nos gustaría disculparnos por no escribir en el blog desde hace casi un mes. Esto ha sido así debido a que nos hemos visto saturadas por una gran cantidad de exámenes y diferentes trabajos del instituto. Esperemos que con la llegada de las anheladas vacaciones estivales podamos dedicar el tiempo que se merece al blog.

En esta ocasión, queremos relatarte algunas cosas curiosas de las que fuimos testigos durante la semana que pasamos juntas en Onil (Alicante), así como alguna anécdota divertida que nos sucedió.
Pues bien, desde el día 13 de Abril hasta el día 18, al fin pudimos estar juntas después de aproximadamente dos años sin vernos. Los tres primeros días los pasamos en un apartamento en Benidorm con los padres de Bea. El tercer día, el 15, tuvimos la gran suerte de poder ir a Terra Mítica, un parque temático situado a escasos kilómetros de Benidorm. A la entrada al parque, nos sucedió un curioso incidente. Resulta que dos días antes, una empleada del parque nos abordó por las calles de Benidorm y nos dio unos descuentos de ocho euros cada uno para cuatro personas. Nosotras le preguntamos si estos descuentos se aplicaban también a las entradas de discapacitados, y ella nos dijo que sí, que nos descontarían los ocho euros a partir del precio de la entrada especial para discapacitados (que cuesta veintidós euros). En la taquilla del parque, la chica que nos vendió las entradas nos informó de que a nosotras, como invidentes, no se nos aplicaba el descuento, que esto sólo se hacía con niños y ancianos. Finalmente y tras mucho discutir, logramos que nos rebajara cuatro euros a cada una.
Ya dentro del parque, pudimos observar incrédulas a un grupo de personas en silla de ruedas. Un grupo de voluntarios se encargaban de transladarlos por el recinto, e incluso pudimos constatar que estos discapacitados se subían a algunas atracciones acompañados por los voluntarios. Y hablando de discapacitados, nos sorprendimos al descubrir que, por el hecho de poseer una discapacidad, se nos permite acceder a las atracciones por la salida, y podemos disfrutar además de dos viajes seguidos. El único problema son las ”barras” que hay en las entradas y salidas de dichas atracciones, pues son algo complicadas de transpasar.
Aquí
puedes ver una fotografía en la que estamos montadas en un tiovivo de Terra Mítica, y
aquí
posamos riendo en una playa de Benidorm.
Los tres días siguientes los pasamos en Onil (el pueblo de Lara). El último día, el Sábado, nos desplazamos hasta Elche para pasar una maravillosa jornada con unos amigos. Pero imagínate la situación: cuatro personas ciegas totales, un deficiente visual y una chica vidente. Fue bastante gracioso caminar así por la calle, pues íbamos unos cogidos de otros, como podíamos, aunque sí que es cierto que nos fue de gran ayuda el perro guía de un chico ciego. También nos resultó muy curioso que, estando caminando tranquilamente por la calle, una señora bajó la ventanilla de su coche y nos dijo a voz en cuello: “¡Eh, chavales! ¿Qué número de la ONCE ha tocado?” Nosotros nos reímos extrañados, y no supimos contestarle.

En definitiva, nos divertimos mucho, y ya estamos pensando en repetirlo este verano... ¿Te apuntas?

miércoles 6 de mayo de 2009

"Luchemos contra las barreras arquitectónicas"

En esta ocasión, querido lector, queremos acercarte un poco más a la situación actual de nuestras calles, la cual se compone de una serie de obstáculos y barreras arquitectónicas qe, con el fin de facilitar las necesidades de los ciudadanos y los habitantes discapacitados que precisan del uso de silla de ruedas, para incrementar la seguridad, e incluso con el objetivo de trazar una mejor estética urbana, dificultan la movilidad y el desplazamiento de un invidente.

Actualmente podemos observar un ejemplo del modelo de aceras que desde hace un tiempo se vienen construyendo en muchas de nuestras calles. Se trata de zonas coloreadas situadas al mismo nivel que la carretera, de modo que desaparecen los bordillos y cualquier posible referencia con la cual el invidente pueda distinguir entre acera y carretera valiéndose del bastón. Ésto es una gran ventaja para los ciudadanos, especialmente para todos aquellos que utilizan silla de ruedas, que se sirven simplemente de un resalte de colores para distinguirlas; pero es una total barrera para un invidente. Así, lo que para una parte de la población significa una gran ventaja, para otra es un total obstáculo; se resuelven unas necesidades, pero se entorpecen otras. Quizá la mejor solución a este problema sean las rampas que hasta ahora se habían empleado.
Aquí
y
aquí
puedes observar dos imágenes en las que se contemplan estas aceras.

En cambio, existen otros impedimentos que dificultan el desplazamiento a los invidentes, pero especialmente a los deficientes visuales. Los llamados “mataciegos”, bolardos, y semejantes, con el fin de señalizar o indicar la prohibición del paso de vehículos, se convierten en ocasiones en un obstáculo invisible debido a su localización, su tamaño, o su semejante color a lo que le rodea. Las rampas y escaleras sin variedad de color que las diferencien del resto del suelo, son de igual modo otra dificultad. Una posible solución sería el empleo del color, como en el caso de las aceras que comentábamos anteriormente, aplicado en forma de línea en el vorde del escalón, o de alguna forma por el estilo, para que se puedan diferenciar unos de otros. También las marcas en relieve serían una buena solución, aunque seguramente, menos eficaces que las primeras.

Finalmente hablaremos de las marcas que nos permiten encontrar los pasos de peatones y los semáforos. Muchos de éstos últimos están situados justo al lado de los pasos de peatones que se encuentran en las esquinas, y por tanto, no hay problema para localizarlos. Sin embargo, hay pasos para cruzar situados a lo largo de la acera, que en ocasiones están señalizados con una bajada del escalón o una diferente textura del suelo, pero que en otras no. Es, por tanto, más difícil de localizarlos.

¿Qué opinas tú?

¡Gracias a Jessy por las fotos!

sábado 14 de marzo de 2009

Yo tengo que conformarme con tu voz

No recordamos ahora mismo si ya hemos mencionado esto en alguna otra ocasión, pero ¿sabes que los ciegos también vamos al cine? De hecho, a la mayoría nos gusta hacerlo, en especial si vamos acompañados por una o varias personas que, además de mantener una buena relación con nosotros, nos puedan ir relatando lo que va sucediendo durante la película. Aunque no te lo parezca (te animamos a que hagas la prueba y veas una película con los ojos cerrados y sin nadie a tu lado que te la cuente), hay películas en general y escenas en concreto que es imposible comprenderlas si no las ves o, en su defecto, si no hay alguien que te las explique lo mejor que pueda y sepa, porque eso no siempre es tarea fácil.
Hay otras ocasiones, sin embargo, que o bien no nos apetece salir de casa, o simplemente queremos ver una película y no podemos contar con esa bondadosa persona que nos la describa. Pues bien, existen cintas que en apariencia son películas totalmente normales, tal y como tú las podrías encontrar, por ejemplo, en un videoclub, pero sobre el audio de los films se ha superpuesto una voz en Off (puede ser de ambos sexos) que va relatando las acciones de los personajes en la trama de la película cuando éstos no mantienen diálogos para permitir también la comprensión de los mismos. Esta herramienta proporcionada por la ONCE denominada Audesc (audiodescripción) es verdaderamente útil para las personas ciegas, pues gracias a ella podemos disfrutar y comprender el cine de una forma quizá algo diferente, pero en definitiva, muy similar a la que tú lo haces.
Por otra parte, nosotros, a diferencia de las personas que pueden ver con normalidad, no nos fijamos lógicamente en el aspecto o vestuario de los actores, sino en sus voces o en las de los dobladores que las prestan. Esto es muy importante, pues de la misma manera que tú puedes dar tu opinión o hablar sobre la cara de tal actor o el movimiento de las caderas de cuál actriz, los ciegos podemos comentar lo que nos transmite el tono de voz de un personaje, o simplemente qué nos parece dicho personaje por medio de su voz.

Para que entiendas mejor todo esto, puedes descargarte
este
archivo de audio en MP3. es una película titulada
"Sin ti"
que cuenta con una locución de Audesc y carece de imagen. En la película, Lucía, una mujer casada y madre de dos hijos apenas adolescentes, queda ciega a causa de un accidente de tráfico. En un principio, ella no acepta su nueva situación, pero tras pasar un tiempo en un centro de la ONCE en contacto con otras personas ciegas (queremos destacar entre ellas a
Casimiro,
pues creemos que su voz es realmente bonita) e ir aprendiendo poco a poco lo que conlleva no ver, la nueva Lucía resurge de las cenizas de la antigua y se enfrenta sin miedo a todos los problemas que la vida le pone por delante: un marido que ya no la quiere como antes, unos hijos que se avergüenzan de tener una madre ciega, y una Lucía que se descubre enamorada de una mujer en lugar de continuar enamorada de Tonny, su esposo. Durante la película, además, hay muchas escenas que reflejan a la perfección el aprendizaje que todos los ciegos realizamos en mayor o menor grado en algún momento de nuestras vidas, y en definitiva, situaciones totalmente reales.

Nos gustaría que si decides ver esta preciosa película (bien con Audesc o sin él, y veas o no veas) nos des tu opinión acerca de ella, o sobre lo que tú creas interesante en relación con este tema. ¡Disfrútala, y disfruta también de nuestro blog!